A
través de los años me he preguntado ¿Por qué la economía funciona cómo
funciona? ¿Quiénes son los más beneficiados de su funcionamiento? ¿Por qué
muchas personas trabajan tanto y tienen cada vez menos dinero en sus bolsillos?
Mas aún, ¿Cómo es el comportamiento del Estado frente al bienestar de la
población en los ciclos que presenta la economía?
El
hecho es que bajo nuestra economía, la mayor parte de la población entrega su
vida a una constante lucha que busca mejorar sus propias condiciones de vida, a
través de la rutina diaria de trabajos con baja remuneración salarial, exceso
de horas y pésimas condiciones laborales, afrontando el miedo constante que el
desempleo genera; la realidad es que estos trabajos son pensados como vía para
mejorar el bienestar en donde la mayor parte de los casos no se obtienen los
mejores resultados y perduran de por vida.
No
obstante, económicamente los individuos viven estancados en un mundo en donde
la riqueza no es distribuida de forma equitativa sino está concentrada en un
pequeño grupo como los empresarios, políticos y banqueros que vienen
interviniendo en todas las actividades de la sociedad.
Desafortunadamente
la mayoría de personas viven y se comportan de manera negligente, no cuestionan
el funcionamiento de las cosas y el comportamiento en particular de algunas
personas frente a situaciones y ámbitos de interés social, económico, político
y ambiental, como el crecimiento constante del capitalismo, la ignorancia del
efecto que tiene el consumo directo en las personas como necesidad de encajar
en la sociedad, el deterioro del medio ambiente, la desigualdad, la pobreza y
las consecuencias provenientes del Estado en su afán por regular y tener el
control de todo en la economía.
La
causa principal para el vacío de la población es la falta de interés para
indagar y las fuentes de información engañosas que mantienen a las personas
desinformadas como los medios de comunicación, publicaciones de personas
deshonestas que inclusive abarcan las revistas científicas, nuestros
dirigentes, médicos, empresarios, docentes y colegas que con sus postulados y
acciones distorsionan la realidad de las cosas para su propio beneficio.
Asimismo,
en nuestra economía las personas experimentan etapas alternas de prosperidad y
recesión, en los periodos de auge las instituciones demandan trabajadores, los
salarios producto del trabajo suben junto con los precios y las ganancias de las
instituciones crecen a tal punto de crear expansiones para las mismas, no
obstante, la economía presenta ciclos y genera una tendencia decreciente
implicando recesión como por ejemplo la que se ha venido presentando bajo
escenarios de post pandemia, es ahí donde se presenta la caída de los salarios
para los trabajadores, surge el desempleo y hay perdida de utilidades al caer
las ventas de los comerciantes, llevando al cierre de algunos establecimientos
y empresas.
Dicho
lo anterior, el Estado regula y controla el funcionamiento de la economía, en
la situación en donde existe prosperidad en el ciclo económico, el Estado baja
las tasas de interés para incentivar la deuda, llevando a los individuos a un
endeudamiento progresivo en su afán de consumir más y cuando llega la fase de
recesión, la mayor consecuencia es el desempleo, en donde no hay contratación y
los individuos dejan de percibir dinero manifestando así, una prosperidad
ilusoria causada por el mismo Estado, de modo que, el mayor inconveniente es
que el Estado es ineficiente ya que la mayoría de personas duran demasiado
tiempo en conseguir un trabajo parecido al que tenían anteriormente y no se realizan
programas gubernamentales para las personas que no encuentran un nuevo trabajo.
Sin
embargo, si el gobierno estuviera realmente interesado en ayudar a las personas
en situación de desempleo, dejaría de usar el banco central para eliminar las
tasas de interés, no entraría a intervenir y dejaría que el mercado se
autorregulara corrigiendo los precios progresivamente, redirigiendo los
trabajadores y ofreciendo recursos sostenibles, pero lamentablemente, el banco
central interviene cada vez que hay una recesión económica, imponiendo nuevas
políticas que alimentan otro nuevo auge, haciendo creer a las personas que son cada
vez más ricas ya que el crecimiento no se contempla bajo la idea del ahorro
real con posibilidad de inversión a largo plazo, sino que se contempla como
efecto de la inflación, llevando su vez a una insostenibilidad que producirá
una nueva recesión.
Dado
esto es importante comprender que la prosperidad sostenible, el desarrollo y el
crecimiento de una economía para el beneficio equitativo de todos los
individuos en la sociedad, dependerá de un Estado menos interventor, del
conocimiento y la correcta información, la disciplina y la paciencia de las
personas para generar un cambio y de las ganas de abandonar el impulso
constante que tanto nos controla a consumir y que contribuye al deterioro del
medio ambiente.

