Con el pasar de los años, la sociedad ha generado
una constante lucha por pretender crear e imponer una distribución justa y
equitativa en cuanto a los recursos y a la riqueza, dando origen al paradigma
de existencialismo del libre mercado, pero si bien antes el punto de partida
era la redistribución igualitaria, actualmente el interés colectivo ha tornado
a tener un papel más humanista y moral denominado como la política de
identidad.
De esta manera, con el nuevo papel del género en
la sociedad y la integración de manera activa y participativa de las mujeres en
el mercado laboral, se ha logrado disminuir gradualmente la brecha de la
discriminación de género, aun así, existe un alto grado de ausencia de
reconocimiento igualitario, lo que deteriora la equidad e igualdad llevando a
la población hacia una ineficiente justicia social.
Ahora bien, teniendo en cuenta las diferentes
ramas de la ciencia y el estudio empírico del comportamiento del hombre en
caminado hacia el éxito, el reconocimiento del sujeto viene a ser la piedra
angular de toda relación social, asumiendo que la identidad del ser está ligada
a cada acción que se realiza de forma racional.
Sin embargo bajo el supuesto de eficiencia
económica, dignidad ética y moral sobre cualquier tipo de hecho laboral o papel
activo en la sociedad, no se obtienen los mejores resultados debido a los
intereses particulares de individuos predominantes en el modelo económico, ya
que se convierten en promotores de la injusticia económica y social.
En este sentido, es importante resaltar que la
injusticia y la desigualdad poblacional bajo el enfoque de identidad no solo
evidencia la disparidad social (género) y económica (ingresos - salarios), sino
también detalla casos constantes y posicionados en donde surgen disparidades
políticas (jurídicas) e informativas (educativas), las cuales incrementan la
brecha social en las comunidades no solo de Colombia sino en el resto del
mundo.
Por ende, a pesar que en las últimas décadas
hemos visto cambios positivos de manera progresiva que incentivan la
distribución, el reconocimiento y la participación igualitaria de las personas,
aún estamos lejos de ver un cambio significativo en donde exista plena equidad,
la cual garantice la justicia social en la era de la política de identidad,
porque para ello debe de existir en la totalidad de población, una completa
tolerancia y respeto por las diferencias físicas, mentales y verbales, dejando
de lado los propios intereses y velando por un bienestar real colectivo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario